Roncesvalles: Un lugar de mitos y leyendas Inicio > Reportajes
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Camino de Santiago

Conjunto de Roncesvalles

Un puente en el camino

Valcarlos

Cruz de Peregrinos

Baile de los Bolantes

Reyes de Navarra

Saint-Jean-Pied-de-Port



Roncesvalles es el punto más conocido del Camino de Santiago. Ningún otro hito del Camino evoca tantas historias y leyendas ni encierra tanto contenido espiritual como el conjunto arquitectónico construído en el s. XIII en estilo gótico francés. Roncesvalles es, aún hoy un hito y un mito para los peregrinos del Camino de Santiago.


Hito porque es una marca geográfica decisiva para aquellos que procedían y proceden de los países del norte. Era la cumbre donde comenzaba el camino español, la tierra de Santiago (Jakobsland). A partir de ese punto la horizontalidad del Camino cobraba una nueva dimensión, tanto geográfica como espiritual. El mismo hito les acontece a los peregrinos españoles, que consideran la cumbre de Roncesvalles como el inicio del verdadero Camino de Santiago.

Era también un mito porque la tradición hace residir allí la batalla de las huestes cristianas de Carlomagno y la del caudillo árabe Marsilio, con la muerte de Roldán y sus 12 Pares en tan significado paraje, en desigual combate provocado por la traición del caudillo cristiano Ganelón. Allí, refiere el Códice Calixtino, Carlomagno hincó su rodilla en la cumbre de Ibañeta y rezó cara a Compostela.

Roncesvalles es un puerto de montaña de 1066 metros que está situado en los Pirineos navarros, y cuyos edificios de acogida a los peregrinos están situados al pie de la vertiente sur de la cumbre de Ibañeta, a 2 kilómetros de distancia. La emoción de la historia se mezcla en estos paisajes con la impresionante belleza de su geografía. Desde la cumbre de Ibañeta se divisan los valles franceses y españoles del Camino de Santiago.

Abajo, en Francia, antes de subir al puerto está la pequeña villa de Saint Jean-Pied-de-Port, lugar que visitaremos en nuestro viaje. En esta villa se unían los tres caminos franceses procedentes de París, Vezelay y le Puy, y era punto de encuentro de todos los peregrinos de Europa antes de entrar en España.

Siguiendo el Camino de Santiago, encontramos el ascenso a Valcarlos, ya en España, donde, según la leyenda, Carlomagno acampó a la espera de su sobrino Roldán, que moría en la cumbre víctima de una traición. El lugar fue inmortalizado por la historia con la imposición del nombre del monarca, que por tal motivo alcanzó la denominación de Valcarlos ó Valle de Carlos (Carlomagno). Valcarlos es famoso por su Danza de "los Bolantes", que se celebra el Domingo de Pascua y que también visitaremos. La Danza de Los Bolantes constituye un ritual arcaico, de extraña belleza, que se celebra desde tiempo inmemorial. No en vano Navarra es la región de Europa que más danzas tradicionales conserva vigentes.

Pasado Valcarlos, y antes de llegar a Roncesvalles, en la inhóspita cumbre de Ibañeta inhóspita, se encuentra la roca donde Roldán, antes de morir, quiso romper su espada Durandarte. En este lugar existió un monasterio con hospital para aquellos peregrinos que, mermadas sus fuerzas, no podían bajar a Roncesvalles. Un monje era encargado de hacer sonar una campana para dirigir a los peregrinos en los días de nieblas y nevadas, y evitar que se perdieran. Una losa de piedra, con una oración a la Virgen, nos recuerda estas historias.

Cuando descendían los peregrinos de esta cumbre, se encontraban en Roncesvalles con una hospedería y un hospital que atendía todas sus necesidades. La atención estaba a cargo de una cofradía de prelados, clérigos y laicos. Se estableció para el hospital una comunidad de canónigos regulares de San Agustín. El antiguo hospital de Roncesvalles , es hoy en día Albergue de la Juventud, y es el lugar dónde nos alojaremos en nuestro viaje a Navarra. Al lado se encuentra la capilla funeraria del Sancti Spiritus, para el enterramiento de peregrinos. Según la tradición Carlomagno ordenó construir esta capilla para enterrar allí a sus 12 Pares. Esta construcción cuadrada aún subsiste. Al lado, se encuentra la pequeña iglesia medieval de Santiago, que es obra del siglo XIII. La colegiata, que recibía a los peregrinos a través de un túnel, fue obra de Sancho el Fuerte ( el de Las Navas), enterrado en la antigua sala capitular en sarcófago con figura de 2,25 metros de larga. La iglesia es una bella obra gótica de estilo borgoñón. Hoy un complejo amplio de edificios posteriores, como una casa canónica, un pequeño y precioso museo acogen al visitante haciéndole recordar tan históricos lugares.

A la salida de Roncesvalles, en la margen izquierda de la carretera, una cruz de peregrinos despide al viandante con la fe puesta en Compostela y con la esperanza de no desfallecer en el esfuerzo que todavía le aguarda. Muchos rezaban ante esta cruz, esperando volver a rezar cuando regresaran por el mismo camino, lo que hubiera significado el cumplimiento de la meta en Santiago y de haber regresado, al menos hasta el lugar, sanos y salvo. Algo que no todos conseguían, como lo demuestra la capilla funeraria del Sancti Spiritus.

Aún hoy, en Roncesvalles, se atiende a los peregrinos como antaño. Cada día, a las ocho de la tarde se celebra la Misa del Peregrino, en donde se leen los nombres y la procedencia de todos ellos, y reciben la Bendición , como en el siglo XI, antes de marchar. Todavía tiene cabida allí la historia, la antigua y la moderna, de las peregrinaciones, y Roncesvalles se yergue como un punto de encuentro entre el pasado y el hoy, a caballo entre el mito y la leyenda.